Cuento Infantil La Bruja Colorina

La Bruja Colorina es una brujita que viajando por el mundo con su bolsita de colores mágicos encuentra un país donde todo es negro y gris. A su vez, la brujita Colorina adora los colores. Al ver ese país piensa que es lugar muy triste y quiere ayudarles a todos a conseguir que tengan color. Así que con la ayuda de su bolsita de colores mágicos poco a poco les va dando color a cada uno de ellos, empezando por el cielo y siguiendo por la hierba, la montaña, el sol y las flores.

Cuento infantil educativo para aprender colores.

 Había una vez un país en el que todo era negro y gris: el cielo, la hierba, la montaña, el sol y la flor.

Todos en ese país estaban muy tristes, hasta que un día pasó por ahí la brujita de los colores, que se llamaba Colorina.

La brujita traía una bolsa llena de bolitas, pero no eran bolitas cualquieras no, eran bolitas mágicas. Habían de todos los colores: marrón, azul, verde, amarillo, rojo…

Al ver aquel país la brujita dijo: oh!! que triste que es todo aquí!! ¿donde están los colores?

Todos le contestaron a la vez, es que este es el país negro y gris, por eso es tan triste!!

El cielo que estaba arriba del todo le dijo, bruja Colorina tu podrías darme color para ser feliz? y la brujita Colorina le contestó de cuerdo! Dijo sus palabras mágicas; alas de pato, piel de dragón y paf!!! el cielo se convirtió en color azul.

La hierba que estaba abajo de todo escuchó lo que el cielo le había dicho y le dijo, bruja Colorina yo también quiero ser feliz que me podrías dar color, y la bruja Colorina dijo de acuerdo! Dijo otra vez sus palabras mágicas, alas de pato piel de dragón!! y paf la hierba se convirtió en color verde.

Más tarde le llamó la montaña y le dijo, bruja Colorina yo también quiero ser feliz, me puedes ayudar, y la bruja Colorina dijo de acuerdo! Alas de pato, piel de dragón, y paf!! la montaña se convirtió en color marrón.

Luego le llegó el turno al sol que también le dijo bruja Colorina yo también quiero tener color y la bruja Colorina dijo de acuerdo. Alas de pato, piel de dragón y paf! el sol se convirtió en color amarillo.

Y por último la flor que era la más pequeñita de todos le llamo y le dijo, bruja Colorina, bruja Colorina yo también quiero ser feliz que me podrías dar color y la bruja Colorina dijo de acuerdo!  Alas de pato, piel de dragón y paf! la flor se convirtió en color rojo.

Ahora todos estaban felices y contentos, porque todos tenían color.

Le dieron las gracias a la brujita Colorina y de despidieron de ella.

La brujita se subió a su escoba y partió a recorrer otros países. Nunca se olvidaría de sus nuevos amigos, que gracias a la magia, fueron felices por siempre.

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